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miércoles 21 oct 2020 | Actualizado a 23:07

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/ 27 de agosto de 2020 / 14:21

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(No)debate, ‘perversa encuesta’ y Diofanto

El final de semana pasado hubo dos eventos anunciados como debates pero realmente muy diferentes

/ 6 de octubre de 2020 / 15:50

El primero, con la asistencia de todos ellos y organizado por la Federación de Asociaciones Municipales de Bolivia (FAM) con participación de la Confederación Universitaria Boliviana (CUB), con el pretencioso nombre del Gran Debate y que resultó un no-debate (foro) sin periodistas, para que los candidatos dijeran sus posiciones más que propuestas en sí; quizás lo más rescatable fue cuando el candidato del MAS aclaró que él arreglaría todo lo que el ministro de Economía del MAS (él mismo) erró en el cuatroceno pasado. Quedaron varias susceptibilidades en la audiencia: el evento fue transmitido por la Red ATB (la preferida del masismo y de bajísimo rating); fue efectuado en el hotel Radisson de Santa Cruz de la Sierra, operado por la Sociedad Nulife Hoteles SRL cuyo accionista mayoritario es Juan Valdivia Almanza, principal accionista de Gravetal y exdiputado del MAS; por último, el coorganizador fue Max Mendoza Parra, presidente de la CUB y miembro del CONALCAM (masista), experto en lides universitarias donde lleva 28 años como estudiante sin egresar.

El del domingo, en La Paz, fue muy diferente desde su organización (Confederación de Empresarios Privados, Asociación Nacional de Periodistas, Fundación Jubileo y UMSA, entre otros) y con patrocinio de organizaciones internacionales; con periodistas conocidos (Myriam Claros y Tuffí Aré) y los candidatos asistentes hicieron lo que se espera de un debate: réplicas y dúplicas a los comentarios de los otros.

Hubo dos ausencias: de los candidatos del MAS y de Creemos. El del MAS se justificó diciendo que estaba comprometido para una entrevista en vivo en la Red Uno, la que, casualmente, fue cambiada de otro día ya anunciada para ese domingo dejando dudas si era un gafe grave de coordinación (imposible cuando dirigía Marcos Montero, recientemente fallecido) o una intencionalidad de boicot al debate. Por su parte, el candidato de Creemos arguyó que, como el candidato Carlos de Mesa (Comunidad Ciudadana) se ausentaba si el del MAS no asistía, no iba aunque perdía la oportunidad de ser el candidato presente con más intenciones de voto; al final, De Mesa asistió tras el reclamo de las organizaciones a cargo mientras que los asesores de Creemos no le advirtieron a su candidato que esos “anuncios de ausencia” son tácticas para que, al confirmar después la presencia, se realce la imagen de importancia (por el reclamo y condescendencia con éste) del candidato que presuntamente iba a ausentarse; así, el candidato de Creemos no aprovechó la oportunidad de captar entre los aún muchos indecisos.

No analizaré el desempeño de cada candidato ni en sus afirmaciones: voy a sus actitudes. Posiblemente los largos años sin este ejercicio democrático (Morales Ayma, por razones obvias, siempre lo eludió), llevó a algunas actitudes excesivas de los candidatos de ADN y, sobre todo, Frente Para la Victoria (FPV). Preocupante sí, y mucho, que el FPV negara credibilidad al actual Tribunal Supremo Electoral (TSE) y, aun así, participara de unos comicios en los que no confía, negándose a aceptar desde ya los resultados, en una actitud muy similar a la sostenida por el MAS.

Por último: Quiroga (y antes Camacho) acusó de manipuladas las encuestas avaladas por el TSE que no le benefician. Las encuestas de intención de voto son fotografías de un momento dado y, por ende, susceptibles a modificarse por factores relacionados con la campaña o la situación del país. Faltan aún otras hasta el 18 y ese día sabremos de su fiabilidad.

Así es la democracia… y la Arithmetica de Diofanto de Alejandría.

José Rafael Vilar es analista y consultor político

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/ 10 de septiembre de 2020 / 18:24

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Avanzamos juntos para un nuevo capítulo China-Bolivia

China está dispuesta a construirla Nueva Ruta de la Seda junto con Bolivia, para explorar el potencial de la cooperación sustancial

HuangYazhong es embajador de la República Popular China en el Estado Plurinacional de Bolivia

/ 12 de julio de 2020 / 11:04

China y Bolivia están geográficamente muy separados, pero cuentan con una larga historia de intercambios. Ya en la dinastía Ming, hace más de 400 años, la porcelana china había entrado en el mercado boliviano, mientras las monedas de plata procedentes de Bolivia circulaban en el país asiático. Durante los 35 años transcurridos desde el establecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países, las relaciones bilaterales se han desarrollado profundamente, la amistad tradicional se ha hecho cada vez más sólida y las cooperaciones en diversas áreas han resultado fructíferas.

Primero,se ha consolidado la confianza política mutua. Se ven frecuentes intercambios y visitas de alto nivel, y las bases políticas de ambas partes se han asegurado con firmeza. En 2018, los dos países establecieron asociación estratégica, marcando un hito en la historia de las relaciones bilaterales. Además, ambas partes han mantenido una estrecha cooperación en asuntos internacionales y regionales, apoyándose mutuamente y salvaguardando conjuntamente los intereses de los países en vías de desarrollo. Ambos han respetado el sistema social y la ruta de desarrollo respectivos, lo cual se ha convertido en un modelo de tratarse como iguales para vivir en armonía.

En segundo lugar, las cooperaciones económicas y comerciales han logrado resultados notables. La colaboración sustancial entre China y Bolivia es una cooperación Sur-Sur en base a la igualdad y el beneficio mutuo. Bolivia es un socio importante de China en América Latina. China es el segundo mayor socio comercial, la mayor fuente de importaciones, el mayor país proveedor de financiamiento y el mayor contratista de obras de Bolivia. Específicamente, hay más de 60 empresas chinas operando en Bolivia con más de 50 proyectos en construcción, creando más de 10.000 empleos para las localidades. Asimismo, el satélite Túpac Katari, el proyecto de seguridad urbana Bol-110, las plantas de potasio y de carbonato de litio en Uyuni, la de acero en el Mutún, la central eléctrica de San José, entre otros, han contribuido a la elevación de las telecomunicaciones y la seguridad pública, optimizado su estructura de energía, mejorando la infraestructura y la industrialización, beneficiando efectivamente a los bolivianos.

Por otro lado, la carne de res, el café, la quinua andina y otros productos agrícolas de Bolivia han ingresado al mercado chino, impulsando vigorosamente las exportaciones bolivianas a esa tierra asiática y generando aún más fuerza motriz y oportunidades para el desarrollo de la agricultura boliviana.

El tercer punto consiste en los vigorosos intercambios culturales. China ha abierto un Instituto Confucio en Cochabamba y realiza la enseñanza del idioma chino en siete escuelas primarias, colegios y universidades, atrayendo a más de 4.000 estudiantes. Unos 250 estudiantes bolivianos han gozado de becas proporcionadas por el Gobierno de China. Asimismo, la exposición de paisaje, la semana de cine, las ceremonias del Año Nuevo Chino ya atrajeron a un gran número de seguidores, mientras la «fiebre china» y la «fiebre wushu» se están avivando cada vez más. Los intercambios personales han sido cada vez mayores y promueven continuamente el entendimiento entre los dos pueblos.

Desde principios de este año, China y Bolivia han llevado a cabo activamente la cooperación contra la epidemia del COVID-19. En el apogeo de la lucha del pueblo chino contra este mal, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia emitió un anuncio mostrando la solidaridad con el Gobierno chino y su pueblo, diversos sectores de la sociedad boliviana nos extendieron sus condolencias y apoyo. De igual forma, al surgir la pandemia en Bolivia, ambas partes mantienen estrecha colaboración y hasta este momento en Bolivia no existe ningún caso importado desde China.

China ya ha donado a este país 236.500 máscaras médicas, 20.000 kits de prueba, 13.680 trajes protectores, 2.600 pares de gafas, 2.000 guantes, 563 termómetros de rayo rojo, 5 máquinas respiradoras, etc., que suman una gran cantidad de insumos médicos. China también celebró tres videoconferencias, en las que compartieron con representantes del Ministerio de Salud y de la asociación médica de Bolivia sus experiencias antiepidémicas. Además, las empresas chinas vienen realizando esfuerzos para volver a trabajar superando los efectos adversos. Es decir, reanudan el trabajo de manera ordenada y segura para inyectar un nuevo impulso a la recuperación económica boliviana.

Quisiera enfatizar que China continuará defendiendo el concepto de construir una comunidad global de salud para todos, contribuirá aún más en esta causa de salud pública mundial y apoyará la lucha antiepidémica de Bolivia dentro de sus capacidades. Tengo buena fe en que las dificultades no durarán mucho tiempo, ya que la primavera definitivamente llegará después del frío invierno, y el pueblo boliviano superará las contrariedades y así conquistará a la epidemia.

«Los muy conocidos son como vecinos sin importar la distancia que los separe», como dice un proverbio chino. Enfrentando el futuro, China está dispuesta a construir la Nueva Ruta de la Seda junto con Bolivia, para explorar el potencial de la cooperación sustancial. Las economías de China y de Bolivia son altamente complementarias, y se espera una mayor cooperación en la industria, la agricultura, la infraestructura y el turismo, etc. Este año, China celebrará la tercera Exposición Internacional de Importaciones, extendemos una calurosa bienvenida a los amigos de Bolivia y esperamos que ingresen más productos bolivianos al mercado chino.

Quisiera reiterar que China otorga gran importancia al desarrollo de las relaciones con Bolivia y está dispuesta a consolidar la confianza política mutua, fortalecer la integración estratégica y estrechar los intercambios humanos para generar un mayor bienestar para ambos pueblos y así escribir conjuntamente un nuevo capítulo de amistad chino-boliviana.

*Es embajador de la República Popular China en el Estado Plurinacional de Bolivia

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Bolton: Memorioso de bigote

La obra de Bolton es insoslayable para comprender el proceso de toma de decisiones en la Casa Blanca

/ 12 de julio de 2020 / 10:24

Su figura de abuelo con ostentosos bigotes blancos es familiar en los altos círculos de poder del mundo y cobró mayor relieve cuando DonaldTrump lo llevó a su lado como Consejero de Seguridad Nacional desde abril de 2018 hasta que lo echó en septiembre de 2019. Como la venganza es un plato que se come frío, el ofendido tardó pocos meses para contar en 290 páginas sus recuerdos, en un libro publicado por Simon & Schuster titulado El cuarto donde éso pasó (The Room where it Happened). En realidad, son solo 204 fojas sustantivas, más 20 que ofrecen fotos de momentos estelares, 22 con notas de pie de página y 40 que registran un copioso índice onomástico de los protagonistas citados en sus 15 capítulos.

Los avances publicitarios y los críticos apresurados solo resaltan ciertos pasajes anecdóticos donde se detecta la ignorancia geográfica del mandatario (¿“Finlandia, es satélite o parte de Rusia?”) o sus agrias opiniones acerca de sus homólogos, (“Todo lo que toca Macron, lo convierte en mierda”, página 173) así como su marcada hostilidad hacia Angela Merkel o Justin Trudeau, el desprecio a sus subalternos o a países que detesta. Sin embargo, las memorias de Bolton son algo más, mucho más. En primer término, nos retrata al presidente en calzoncillos, tal como es cotidianamente: improvisador impenitente, grosero en el trato humano, vulgar en su léxico diario, manipulador por excelencia, presa de una obsesión enfermiza por conservar el poder, con un ego que le atrofió la inteligencia, candidato a su reelección dispuesto a rifarlos más caros intereses nacionales a cambio de votos electorales. Avaro con los fondos fiscales, presto a sacrificar avances geopolíticos con tal de ahorrar unos miles de dólares.

Bolton, odiosamente ultraderechista, es además un académico riguroso y todos sus juicios están respaldados por fuentes seguras, con datos de relojería impecable, descripción de lugares y situaciones irrefutables. El memorioso funcionario anotaba con pasión de contador, sus charlas con Trump y los diálogos de éste con dignatarios extranjeros. Mementos de sabrosa tertulia son aquellos en que se preparaban planes de contingencia para cumbres o reuniones programadas para negociaciones bilaterales, en las cuales los cocineros principales aparte del autor, eran el secretario de Estado Mike Pompeo, el de Defensa, el del Tesoro, y otros adláteres que se juntaban en la famosa oficina oval para decidirla suerte del planeta:territorios escogidos a ser invadidos, bombardeos de puntos neurálgicos, sanciones económicas o simples intrigas diplomáticas. La enorme concentración de poder en manos de un solo hombre impredecible y cambiante ponía frecuentemente en aprietos a sus leales colaboradores que lo detestaban en silencio y soportaban humillaciones con estoico patriotismo.

Una condicionante recurrente del humor presidencial era y son sus tuits que por imprudentes e inesperados echaban por la borda arduas preparaciones en el frente externo. Las críticas de los medios y en las redes sociales eran pesadillas insoportables para Trump que provocaban sus estallidos temperamentales con interjecciones escatológicas como “holly shit” (mierda sagrada) o cuando evocaba la crisis en Afghanistan “we’re going to blow their fucking country into million pieces” (volaremos su maldito país en millones de pedazos).

Suafánde figurar en primera plana, lo lleva a promover encuentros con detestables autócratas, aun a costa de la seguridad nacional como con el norcoreano Kim Jong un, el turco Erdogan o con los talibanes a quienes estaba dispuesto a recibir en la Casa Blanca.

América Latina es casi inexistente en el universo geográfico de Trump, aparte de su promesa electoral de erigir aquel muro en la frontera con México o el fiasco de la elevación de Juan Guaidó a la presidencia de Venezuela, ni siquiera la relación con Cuba le preocupa. Eso sí, los votos hispanos en la Florida o en California están en su lista de seducciones.

En suma, la obra de Bolton es insoslayable para comprender el proceso de toma de decisiones en la Casa Blanca y conocer la singular personalidad de su actual inquilino.

*Es doctor en Ciencias Políticas y miembro de la Academia de Ciencias de Ultramar de Francia

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Había una vez un País Minero

La minería debe entenderse como una industria que puede soportar épocas de crisis porque genera riqueza; esta generación no acaba en la extracción de minerales.

/ 12 de julio de 2020 / 09:13

Así empiezan los cuentos de hadas y también los otros cuentos, así parece que vamos a contar en el futuro cercano lo que fueron los años de gloria de la minería de estas altas tierras cordilleranas, si no damos un golpe de timón que devuelva la fuerza y el coraje que caracterizó a los mineros que a lo largo de cinco siglos fueron referente de la minería del oro, de la plata y del estaño.

Siguiendo la línea de esta columna insisto en que el sector minero nacional fue y es en la previsible crisis económica pospandemia que se viene, la tabla de salvación a la que debería acudir el país para generar divisas y empleos en el corto y mediano plazo; no hay otra alternativa de ese calibre, la minería genera riqueza, el problema es que no sabemos administrarla. Solo un ejemplo del primer cuatrimestre de gestión en curso, las exportaciones de oro metálico ($us 444,8 millones) significan el 19,6% de las exportaciones totales del país ($us 2268,4 millones), la extracción y exportación tradicional de otros minerales concentrados el 19,5% ($us 448,1 millones), que convierten al sector minero en el principal exportador con una participación del 39,1%, superior al valor de las exportaciones del gas (32,5% de las exportaciones totales). El país depende de estos dos rubros, los demás sectores tienen un peso porcentual mucho menor que no pasa de un dígito (Datos del INE, Boletín COMEX Enero-Abril de 2020).

En el caso específico del oro, ¿por qué un rubro tan importante no está controlado por el Estado? Comibol que representa la minería estatal; como lo apunté en mi anterior columna (Administración del potencial minero), agoniza explotando estaño, plomo, zinc, cobre, antimonio, etc., de las viejas minas heredad de la minería colonial y aquella de los Barones del Estaño mientras la minería informal del oro se enriquece; se le despojó del proyecto siderúrgico del Mutún y de los salares para generar entidades burocráticas cuyos resultados comenté en varias oportunidades y que van camino a convertirse en “elefantes blancos” si no se toman medidas adecuadas. Este entuerto entre los intereses del Estado y aquellos de los grupos corporativos de toda laya, son los obstáculos que impiden un desarrollo adecuado del sector. No se trata de asumir posiciones chauvinistas ni ultra liberales sino una posición realista que defienda los intereses del Estado como prioridad y que tenga una adecuada apertura al capital privado extranjero y/o nacional, en el desarrollo de los grandes proyectos mineros que precisan de una adecuada administración para generar excedentes que soporten el desarrollo económico y social del país.

Pareciera una letanía lo escrito líneas arriba, no es la primera vez que lo hago pero, la dura realidad de los números indica que el país no tiene otras alternativas de este calibre, en el mediano ni en el largo plazo.

La minería debe entenderse como una industria que puede soportar épocas de crisis porque genera riqueza; esta generación no acaba en la extracción de minerales, va más allá de los socavones y los open pits y se proyecta en industrias colaterales como la industrialización de las sales de litio, potasio, boro y otras presentes en nuestros salares. Hemos invertido cerca de $us 1.000 millones en la infraestructura del proyecto del Salar de Uyuni, los resultados no son muy buenos hasta hoy porque se concibieron como objetivos políticos y no como objetivos industriales, se perdió tiempo en una carrera donde la coyuntura y la competitividad son parámetros definitorios pero, nunca es tarde para enmendarlas cosas; no podemos dejar enterrados en sal la inversión y los sueños de un pueblo, no debiéramos decir en el futuro: Había una vez…

*Es ingeniero geólogo, exministro de Minería y Metalurgia

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