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¿Inconstitucionalidad de la ley que posterga las elecciones?

/ 1 de junio de 2020 / 20:24

La pregunta central para dilucidar si hay o no contradicción entre el artículo 2 de la Ley 1297 y la CPE es la siguiente: ¿es atribución de la asamblea legislativa definir los plazos para la realización de las elecciones generales? Fíjese que decimos ‘plazos’ y no ‘fecha’.

Es de conocimiento público que la Comisión de Admisión del Tribunal Constitucional Plurinacional ha admitido la acción de inconstitucionalidad de carácter abstracto presentada por los senadores Oscar Miguel Ortiz Antelo, Silvia Carmen Rosa Guzmán y Rose Marie Sandoval Farfán.

El pedido principal es la «acción de inconstitucionalidad de carácter abstracto en contra de una parte del Articulo 2 de la ‘Ley N° 1297 de 30 de abril de 2020 de postergación de las Elecciones Generales 2020′ por vulnerar el principio constitucional de independencia, y separación de órganos de Estado, el derecho fundamental a la vida y a la salud consagrados en los Artículos 12 Parágrafos I y III; 15 Parágrafo I; 18 Parágrafo I; 35 Parágrafo I; 206 y 208 Parágrafo I de la Constitución Política del Estado, solicitando que mediante Sentencia Constitucional se declare la inconstitucionalidad parcial de la norma legal impugnada con efecto derogatorio de una parte del artículo referido».

En un otrosí (término que en lenguaje jurídico se refiere a una solicitud que acompaña al pedido principal) solicitan como medida cautelar la inaplicabilidad de parte del Articulo 2 de la Ley N° 1297 de 30 de abril de 2020 hasta la emisión de la Sentencia Constitucional. Esta medida cautelar, según lo señala el Código procesal constitucional, en su artículo 9, debía ser atendida por la Comisión de admisión, sin embargo, se sabe que la referida comisión rechazó esta solicitud.

ABSTRACTA

El objetivo de toda acción de inconstitucionalidad abstracta es la de verificar la compatibilidad de la disposición impugnada con lo previsto en la Constitución Política del Estado, de manera que pueda desaparecer cualquier duda sobre la constitucionalidad de la disposición motivo de la acción. Se trata de un control de constitucionalidad no vinculado a un caso concreto sino respecto de una discrepancia abstracta (de coherencia y compatibilidad) entre el texto constitucional y una norma infraconstitucional (que puede ser una ley, un estatuto autonómico, una carta orgánica, un decreto, una ordenanza o cualquier género de resolución no judicial).

El argumento central de la acción presentada se encuentra en que el artículo 2 de la Ley 1297 sería contrario a la separación de poderes (Art. 12 de la CPE) en particular la separación e independencia que debe existir entre el Legislativo y el Electoral, además de que con dicha disposición se pondría en riesgo el derecho a la vida y a la salud. Imaginamos que por ese riesgo es que habrían solicitado la medida cautelar.

PREGUNTA

La pregunta central para dilucidar si hay o no contradicción entre el artículo 2 de la Ley 1297 y la CPE es la siguiente ¿es atribución de la asamblea legislativa definir los plazos para la realización de las elecciones generales? Fíjese que en nuestra pregunta no estamos refiriendo a si es atribución de la Asamblea legislativa fijar la fecha de elecciones, sino la de fijar plazos para la realización de las elecciones generales, las cuáles obviamente se celebran cada cinco años, como lo ordena la CPE, pero nos referimos a los plazos para cumplir lo que la norma fundamental establece.

Veamos, la Asamblea tiene como atribución dictar leyes, interpretarlas, derogarlas, abrogarlas y modificarlas, según lo establece la atribución señalada en el numeral 3 del Artículo 158 de la CPE.

Entonces, podríamos preguntarnos, ¿La Asamblea ha dictado alguna otra ley en la que fijó el plazo para la realización de elecciones?

La respuesta inmediata es sí. Lo hizo con la Ley 1266 de régimen excepcional y transitorio para la realización de elecciones generales de fecha 24 de noviembre de 2019, la cual en su artículo 2 señala que «se dispone la realización de nuevas Elecciones Generales para elegir Presidenta o Presidente del Estado, Vicepresidenta o Vicepresidente del Estado, Senadoras o Senadores, Diputadas o Diputados y Representantes ante Organismos Parlamentarios Supraestatales, para el periodo de mandato constitucional 2020-2025»; asimismo, el Tribunal Constitucional Plurinacional en su Declaración Constitucional Plurinacional 0001/2020 del 15 de enero de 2020 declara la constitucionalidad de la prórroga del mandato constitucional de autoridades electas del poder público del nivel central (Ejecutivo y Legislativo) y de las autoridades electas de los Órganos Ejecutivo y Legislativo de los Gobiernos Autónomos del nivel subnacional; conforme a los fundamentos, razonamientos y argumentos jurídico constitucionales contenidos en dicha Declaración Constitucional Plurinacional; y, esto es fundamental, «exhorta a todos los Órganos del Poder Público del nivel central y subnacional, a cumplir con las funciones y atribuciones constitucionalmente previstas, así como contribuir en la generación de condiciones que garanticen el desarrollo de los procesos electorales, tanto del nivel central como subnacional, que permitan contar con autoridades electas y posesionadas en los tiempos determinados por Ley, las convocatorias y los Calendarios Electorales respectivos».

PLAZOS

Entonces, queda claro que los tiempos, los plazos para la realización de elecciones pueden ser fijados por ley y el Tribunal Constitucional Plurinacional lo ratificó en su Declaración Constitucional Plurinacional 0001/2020 del 15 de enero de 2020. Entendemos que así también lo entendió el Tribunal Supremo de Justicia, que antes de la aprobación de la ley 1297 remitió un proyecto de ley. No se pidió que fije el día de las elecciones, que es competencia del Tribunal Supremo Electoral, sino el plazo de realización.

Queda entonces claro que la ley puede fijar los plazos, y la misma acción presentada por los senadores Ortiz, Guzmán y Sandoval así lo corroboran, cuando en una parte de su argumento señalan y enfatizan que ya lo hizo la Ley de Régimen Electoral de 30 de junio de 2010, en su artículo 94. Lo que señala la Ley del Régimen Electoral fue definido por la Asamblea legislativa plurinacional cuando elaboraba esa ley, en virtud de la atribución expresa que le otorgó la CPE en la disposición transitoria segunda y en las atribuciones que le otorga en el artículo 158.

VIDA Y SALUD

Entonces, respecto a ese tema no hay contradicción entre la CPE y la norma en cuestión. Queda esperar lo que señalará el Tribunal Constitucional Plurinacional respecto del derecho a la vida y el derecho a la salud, mucho más cuando ha rechazado la medida cautelar y, además, el hecho de poner en riesgo estos derechos supone y precisa una explicitación en grado de tentativa, el cual incluye necesariamente dolo, elementos que no se precisan ni mencionan en la acción de inconstitucionalidad abstracta, presentada por lo senadores, esto debido a la misma condición y naturaleza de la acción que, como decíamos, es un control de constitucionalidad abstracto y no de caso concreto.

Lo que podría señalar el Tribunal Constitucional Plurinacional —pero es una especulación— es una exhortación a que el desarrollo de las elecciones generales a ser fijadas por el Tribunal Supremo Electoral en el margen de los plazos establecidos por la Ley 1297 se realicen en observancia y cuidado de las medidas de bioseguridad más adecuadas para este tipo de eventos, en similares condiciones a las recomendaciones que se encuentran en el Decreto Supremo 4245 de 28 de mayo, que flexibiliza la cuarentena, establece medidas de bioseguridad, y permite, por ejemplo, actos y ceremonias religiosas con algunas condiciones.

Pues bien, sólo queda esperar a que el Tribunal Constitucional Plurinacional emita la sentencia respectiva.

Farit L. Rojas Tudela
Abogado constitucionalista, profesor de Teoría del Derecho y Pluralismo Jurídico en la UMSA

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Aumenta el flujo de información falsa sobre que Biden ‘perdió’ Pensilvania

Algunos de los aliados de más alto perfil del presidente Trump han ayudado a encender rumores falsos que dicen que el presidente electo no ganó el estado. Y Facebook, Twitter y YouTube batallan para controlarlo.

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/ 4 de enero de 2021 / 09:22

Por Davey Alba 10 de noviembre de 2020

La noche del lunes y el martes, empezó a surgir información falsa que indicaba que el candidato presidencial demócrata, Joseph R. Biden Jr., había perdido Pensilvania y su estatus de presidente electo.EL TIMES: Una selección semanal de historias en español que no encontrarás en ningún otro sitio, con eñes y acentos.Sign Up

Personalidades de derecha de alto perfil como Pam Bondi, exfiscala general de Florida, y Rudy Giuliani, el abogado personal del presidente Trump, ayudaron a poner en marcha el rumor el lunes cuando tuitearon, con información falsa, que el sitio de noticias políticas Real Clear Politics había “rescindido” su anuncio de que se proyectaba la victoria de Biden en Pensilvania.

La falsedad luego fue recogida y publicada en YouTube por una cuenta verificada, The Next News Network; en 12 horas había reunido casi 900.000 vistas, casi todas impulsadas al compartirse en Facebook. Datos de la herramienta de análisis de redes sociales CrowdTangle, propiedad de Facebook, sugieren que 97 por ciento de los “me gusta” y compartidos en Facebook habían tenido lugar en grupos privados de Facebook. En Google, el interés por la búsqueda “Biden pierde Pensilvania” en inglés aumentó 1150 por ciento en poco más de una hora y, según los datos de Google Trends, alcanzó su punto máximo a las 8:52 p. m.

“Esto es falso”, tuiteó Tom Bevan, presidente y cofundador de Real Clear Politics, en respuesta a la avalancha de desinformación. “Nunca declaramos Pensilvania y no ha cambiado nada”.

El relato falso sucede después de que surgieron otras falsedades durante la semana de las elecciones. Entre el 3 y el 9 de noviembre, se propagaron en Facebook, Twitter y YouTube narrativas sobre fraude generalizado y papeletas inelegibles mientras que se contaban los votos en tres estados claves: Arizona, Michigan y Georgia. El día de la elección, la información errónea sobre acusaciones de fraude o robo de elecciones se centró más en Pensilvania que en cualquier otro estado, según investigadores especializados en desinformación.TRACKING VIRAL MISINFORMATIONEvery day, Times reporters chronicle and debunk false and misleading information that is going viral online.

DAILY DISTORTIONS

[Cada día, los reporteros del Times recogen y desmienten la información engañosa sobre las elecciones 2020 en Estados Unidos que se vuelve viral]

Bill Russo, vocero de la campaña de Biden, tuiteó la noche del lunes que la desinformación generalizada crearía grandes problemas para el país.

“Si pensaron que la desinformación en Facebook había sido un problema durante la elección”, dijo, “esperen a ver cómo está destrozando el tejido de nuestra democracia en los días posteriores”.

El aumento de la información falsa que indicaba que a Biden se le había “rescindido” la victoria en Pensilvania surgió a pesar de que hay políticas más severas respecto a la información electoral falsa en Facebook, Twitter y YouTube.

En las últimas semanas, las empresas han etiquetado de manera agresiva el contenido engañoso en sus plataformas. El jueves pasado, Facebook incluso eliminó un grupo llamado “Stop the steal” debido a que se había organizado en torno a la deslegitimación del proceso electoral, algo que viola las reglas de Facebook.

El martes, las plataformas habían etiquetado muchas de las publicaciones que contienen información falsa sobre la “derrota” de Biden en Pensilvania. Pero han seguido propagándose.

YouTube advirtió que el video viral señalado por el Times, que ya fue etiquetado, no viola su política de prácticas engañosas, que prohíbe engañar a los espectadores sobre cómo votar pero no expresar opiniones sobre el resultado de la elección. Twitter etiquetó tuits específicos y dijo que seguiría etiquetando tuits sobre la integridad del proceso electoral. Facebook no respondió de inmediato a un pedido de comentario.

Nina Jankowicz, analista de desinformación en el Wilson Center —un laboratorio de ideas independiente—, dijo que quienes cuestionan los resultados de la elección enmarcaban sus argumentos como en apoyo a la democracia. Pero, dijo, en realidad solo apoyaban al presidente Trump y sus aliados.

“Es en detrimento de nuestra democracia engañar al pueblo estadounidense sobre el proceso democrático y crear una desconfianza en torno a nuestras instituciones que permanecerá mucho después de que haya concluido este ciclo electoral”, dijo Jankowicz.

Melissa Ryan, directora ejecutiva de Card Strategies —una consultora que investiga la desinformación—, dijo que esperaba que la desinformación continúe mientras la campaña de Trump “siga vendiendo la ficción de que Trump realmente ganó las elecciones”.

“Debido a que los hechos no están del lado de Trump, su campaña solo cuenta con conspiraciones y desinformación para argumentar”, dijo Ryan.

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Áñez se alineó a Trump a cambio de nada

Rogelio Mayta, el nuevo Canciller, parte de la crítica de la política exterior de la presidenta Áñez

El nuevo Ministro de Relaciones Exteriores, Rogelio Mayta

Por Iván Bustillos

/ 25 de noviembre de 2020 / 14:48

Si hubo un rasgo que distinguió al gobierno transitorio de la presidenta Jeanine Áñez, ello fue el giro de 180 grados que dio la política exterior con respecto a la “diplomacia de los pueblos” ejercida por los gobiernos de Evo Morales. Para la exministra de Relaciones Exteriores de Áñez, Karen Longaric, buena parte de dicho giro (romper relaciones con Cuba y Venezuela; cerrar las embajadas en Irán y Nicaragua; dejar el Alba, Unasur y la Celac) no fue otra cosa que “desideologizar” las relaciones exteriores. No, lo que más bien hubo fue un alineamiento tras el gobierno estadounidense de Donald Trump y, lo peor, a cambio de que Bolivia sea ninguneada, critica el recientemente nombrado Canciller, Rogelio Mayta Mayta.

—En estos días, usted firmó un convenio de cooperación espacial con la Celac. Para el gobierno transitorio, la Celac no existía.

—En este tiempo es muy importante construir bloques regionales, en especial para un país como Bolivia, demográficamente pequeño, con una economía en desarrollo. Necesitamos unirnos, y en ese esfuerzo ha sido importante la iniciativa de Unasur, que fue duramente bombardeada, más que por un interés regional por posiciones ideológicas recalcitrantes, que no han pensado en la región y se han alineado a los intereses de alguna potencia extranjera. La Celac es parte de esas iniciativas,  un proceso en desarrollo y que debemos hacer esfuerzos por consolidarla. La firma de hace unos días trata de que Latinoamérica tenga cierta soberanía aeroespacial. Cada país tiene sus iniciativas por separado, tenemos que unirnos; los pocos recursos que poseemos en conjunto, en comparación con grandes potencias, tenemos que articularlos para sacar mejor provecho, en resguardo de nuestras propias soberanías. La Celac es muy importante inclusive en temas como la lucha contra el COVID-19, tiene iniciativas importantes, a las cuales a Bolivia le conviene adscribirse.

—¿Cuánto ha afectado a Bolivia este alejamiento de la Celac y otros organismos y países?

—Desde el 10 de noviembre de 2019, Bolivia ha enfrentado una situación complicada en la comunidad internacional; hubo gobiernos que no reconocían al gobierno de Áñez porque consideraban que no había una sucesión constitucional; nosotros hemos señalado que hubo un golpe de Estado, que se había roto la institucionalidad. El posicionamiento (internacional) del gobierno transitorio fue demasiado recalcitrante, en términos ideológicos; y terminó peleándose con varios países importantes en la región y enfriando las relaciones con otros importantes en el orden mundial. México tiene un peso específico en Latinoamérica y en el mundo, y el gobierno de la transición golpista tuvo un vocero [Jorge Quiroga] que vociferó contra su Presidente. Eso ha generado reacciones muy diplomáticas del Gobierno de México, pero de forma airada por parte de la población mexicana. Ellos no concebían cómo alguien insultaba a uno de los presidentes más populares del último tiempo en México. Igual pasó con Argentina, hubo impasses. El gobierno de Áñez se fue aislando solito. En escenarios como Naciones Unidas, la OEA y otros trataba de seguir alineamientos con la política de Trump, rompiendo alianzas que Bolivia había construido en años anteriores.

—En su Memoria Institucional, la excanciller Karen Longaric reivindica que su labor ha sido desideologizar la política exterior.

—El gobierno de Áñez en su política exterior ha tenido un alineamiento muy poco soberano con la política exterior del gobierno de Trump. Y Trump, como todos sabemos, ha sido un desastre, no solo para su país, sino en el terreno internacional. Realiza una ejecución extrajudicial, el asesinato del general Soleimani, de Irán; se sale de los tratados de freno del cambio climático; de los tratados sobre armas nucleares de mediano alcance, y luego de repente Trump trata de encerrarse en sí mismo, deshacerse de las relaciones internacionales y atizar una guerra comercial con China que hizo tambalear la econom

ía global. Y el gobierno de Áñez alineado ahí, y además, para colmo de males, ninguneado. Bolivia no solamente que ha tenido una posición poco soberana, sino que en ese alineamiento con Trump fue ninguneada; y eso para los bolivianos que nos sentimos orgullosos de nuestra tierra ha sido indignante.

—¿O sea, no se consiguió algo a cambio?

— No. Ese alineamiento ha sido casi por nada. En la evaluación que hicimos, vimos que, por ejemplo, en comercio exterior, tratar de abrir mercados, en todo el tiempo del gobierno de Áñez, el resultado de ese trabajo ha sido cero. Pueden haber habido algunas conversaciones, pero el resultado es cero. No es, como señalan, que se ha desideologizado, ni mucho menos, sino inclusive se habían seguido algunas prácticas que no eran las más apropiadas; prefiero no entrar en detalles en relación a su política de contrataciones de funcionarios; lo único que puedo decir es que se ha reproducido males muy patentes en tiempos de los gobiernos neoliberales, donde se producían escándalos en ese ámbito.

—Estaba en tratativas la reposición de embajadores. ¿Avanzó algo en el gobierno transitorio, dada la cercanía…?

—No, contrariamente. Este periodo ha sido anodino. Llama la atención que ni siquiera en la relación con el gobierno de Trump, hacia quien uno podía advertir que existía un alineamiento, al extremo de que un confeso agente de la CIA era el asesor personal de Áñez, no hayan podido avanzar más. Se avanzó más en años anteriores. [Tras la mutua expulsión de embajadares] la relación entre Bolivia y Estados Unidos tuvo una tensión, durante un tiempo, pero se empezó a reconstruir, se negoció la posibilidad de tener un acuerdo marco que permita un relacionamiento entre nuestros Estados en base al respeto mutuo, de soberanía, pero ni siquiera ese acuerdo avanzó.

—Se dejó Unasur e inmediatamente se ingresó a Prosur (el grupo rival de Unasur).

—No fuimos parte de Prosur, en ningún momento; se participó alguna vez, como veedor, pero no ingresamos, pero tampoco es la intención hacerlo. La experiencia regional más importante fue Unasur. Lastimosamente fue torpedeada por intereses que van más allá de América del Sur, precisamente porque iba a poder convertirse en una importante representación regional que equilibre fuerzas en el marco geopolítico; ahora Unasur está debilitada; tenemos no obstante cierto nivel de acuerdos regionales, participamos del Mercosur, de la CAN, pero no hay algo tan grande y tan efectivo como se veía que podía ser Unasur.

—Chile, la relación post La Haya y bajo el mismo gobierno que lo llevó a estrados internacionales.

—Los bolivianos nunca hemos renunciado a nuestra aspiración y no vamos a renunciar a tener una salida soberana al océano Pacífico; ese es un elemento central en la relación con Chile, pero somos vecinos y tenemos un conjunto de relaciones en la cotidianidad de la vida de nuestros pueblos, y eso nos lleva a que procuremos tener una relación razonable, racional, civilizada en otros aspectos, que no hagan a éstos, que son de alta sensibilidad.

—¿Se tiene pensado hacer algo con la OEA y su informe de auditoría de las elecciones de 2019? México, senadores de Estados Unidos le han pedido a Almagro revisar dicha auditoría.

—Hay voces en el contexto internacional que han cuestionado esa auditoría; en segundo lugar, hay voces que han cuestionado y cuestionan el rol de Almagro como secretario general de la OEA. Se ha iniciado un debate ya, que debe desarrollarse en el marco de la democracia de los pueblos. Esa auditoría que realizó la OEA ha sido cuestionada por varios informes; entre ellos los que destacan más son dos, que mandaron a hacer específicamente dos grandes medios de prensa estadounidense, el New York Timesy el Washington Post; los dos descalifican y dicen que el análisis que realizó la OEA, su comisión, era errado, no tenía el fundamento necesario. Hay muchos detalles técnicos que probablemente ameriten, que más que ameriten ya han demeritado esa auditoría, como que ya no tiene valor; inclusive en la legislación boliviana eso no es susceptible de ser considerado prueba. Ahora, el rol de Almagro es un punto aparte. El secretario general de la OEA tiene un rol muy importante, el de la confiabilidad que debe transmitir a toda la comunidad de América. Es un interlocutor con todos los Estados y la organización misma; y en este momento esa confiabilidad está cuestionada. Almagro ya no es un secretario general legítimo, y eso debía hacer que el propio Almagro vaya evaluando su posición; y lo más digno para él, lo más coherente es que dé un paso al costado.

—Que renuncie.

—Que renuncie, que se aparte, porque ya le ha hecho mal a la OEA. Y en el futuro, tan cuestionado como está, como seguirá siendo, es probable que lo único que logre, si se sigue empecinando en estar como secretario general, es que afecte más a la OEA, lo que representa, la posibilidad de ser un lugar de encuentro de todos los países americanos, lo cual sería muy lamentable en un tiempo en el que necesitamos del multilateralismo, en que necesitamos estas articulaciones regionales.

—¿De parte de Bolivia no se ha considerado tomar alguna iniciativa?

—Nosotros por el momento estamos en un proceso de evaluación todavía de todo lo que nos dejó el gobierno pasado; vamos a terminar de definir una posición, pero no podemos dejar de observar la realidad, y la realidad es que en este momento la secretaría general de Almagro, más que ser un facilitador, un eje en el que converjan los diferentes Estados, ahorita es un incordio andante.

—Embajadores. Hemos estado un año sin embajadores. ¿Cuándo va a haber una lista, una propuesta?

—Estamos trabajando en eso intensamente, en una lógica un poco inicial, antes de ver los embajadores de forma apresurada. Obviamente estamos tomando los recaudos para algunos lugares estratégicos, como que están marchando, pero en el escenario integral de nuestra presencia internacional, estamos trabajando en una reevaluación rápida, en función de cómo está cambiando el mundo; en este momento, necesitamos redefinir un poco nuestra presencia; no contamos con un servicio exterior enorme, es pequeñito, pero lo poco que tengamos tenemos que utilizarlo de una forma estratégica; debemos tener una presencia más significativa en oriente, en China, en otras regiones, como Rusia. Estamos en eso, tratando de equilibrar un poco las características que deberíamos tener como embajadores en cada región, inclusive la presencia en términos cuantitativos; seremos legaciones pequeñas pero hemos de lograr la mayor eficiencia posible.

Rogelio Mayta Mayta

El nuevo Ministro de Relaciones Exteriores cuenta que fue otro de los ministros entrantes que no recibió el despacho de manos de la ministra saliente (Karen Longaric); no le da importancia al hecho. Estos días estuvo ocupado en la evaluación de la anterior gestión. 

Datos

Nombre: Rogelio Mayta Mayta

Nació: El 16 de septiembre de 1971, en La Paz.

Profesión: Abogado.

Ocupación: Ministro de Relaciones Exteriores del Estado Plurinacional

(*) Iván Bustillos es periodista de La Razón

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Masacre de Senkata

No se ha probado que los vecinos de Senkata hayan querido volar la planta de gas; urge aclarar los hechos

/ 25 de noviembre de 2020 / 14:43

El 19 de noviembre de 2019, aproximadamente a las 11 de la mañana, se inicia la masacre de Senkata. La acción militar-policial está amparada en el DS 4078 emitido por Jeanine Áñez el 14 de noviembre. Algunas tanquetas de guerra y caimanes llegan por la avenida Estructurante y los policías estaban dentro de las instalaciones de YPFB. Son más de 40 motorizados militares equipados con armamento militar, como se observa en varios videos.

En el lugar no había un gran movimiento de gente, a lo sumo 300 a 400 personas manteniendo el bloqueo en la extranca de Senkata. De pronto sale una gran cantidad de camiones cisternas cargados de combustible y se inicia la refriega y la violencia. El bloqueo era en rechazo al nuevo gobierno. Se produce disparos a mansalva con armamento letal. Aunque según el Ministro de Defensa, los militares no dispararon.

“Del ejército no salió ni un solo proyectil…Las Fuerzas Armadas tiene como primer deber hoy por hoy entablar el dialogo con aquellos compatriotas y hermanos bolivianos que, en estos momentos, repito, están recibiendo órdenes, dinero, alcohol y coca para causar vandalismo, para causar terror, para causar pánico… Hoy aquellos actores que están ligados a la violencia ya tiene un carácter de terrorismo de Estado” (Fernando López).

A los motorizados militares acompañan helicópteros por aire. Éstos sobrevuelan para observar el movimiento de la gente. Algunos que estuvieron en el lugar exacto afirman que desde el aire ‘han disparado gases lacrimógenos’ y posiblemente armamento letal. La gasificación es profusa junto a los disparos de armas de fuego. Las mujeres ruegan de rodillas cubiertas de wiphalas para que no disparen más porque además están atrapados en medio de los gases. Soldados con armas de fuego y policías los rodean. Siguen gritando pidiendo auxilio. Una imagen fuerte. Los muertos fueron velados en la iglesia San Francisco de Asís de Senkata.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA es el primer organismo internacional en hablar expresamente de la masacre. Afirma:

“La Comisión Interamericana de Derechos Humanos condena de manera enfática las masacres de Sacaba y de Senkata, en las que se habrían incurrido en graves violaciones de los derechos humanos. En criterio de la Comisión, estos hechos pueden caracterizarse como masacres dado el número de personas que perdieron la vida en un mismo modo, tiempo y lugar, y a que se cometieron en contra de un grupo específico de personas” (CIDH, 2020).

Hay nueve muertos. Meses después fallecen otros. Hay heridos, detenidos y torturados. Este último, según el informe de ITEI (Instituto de Terapia e Investigación), hasta octubre de 2020 hay oficialmente más de 50 heridos. Y algunos heridos no ha sido atendidos en los centros médicos. ITEI hace notar que en el Hospital Corea un médico habría denunciado a los heridos a la Policía. En razón de ello se afirma que muchos no han acudido a los centros médicos. Hay muchos detenidos y existe la denuncia de torturas físicas y psicológicas. ITEI documenta los tratos inhumanos. 

Una madre de 38 años declara: “Un oficial me ha interrogado. Me he puesto a temblar. No he leído mi declaración, he firmado.”

Un joven declara: “Uno hizo el movimiento de cargar su fusil. Me ha hecho temblar, me ha hecho lagrimear. Hasta ahora me despierto 4 a 5 cinco veces en la noche” (ITEI, 2020).

La Fiscalía ha imputado a varias personas con la acusación de haber sido parte del derribo de los muros de YPFB con dinamita. Aunque parece no tener mucho sentido.

“Dos lugares de la pared son derribados y también se observó fuego dentro de la planta. Segundos después se escucharon disparos de arma de fuego en la planta de Senkata, ya le habían disparado a uno de ellos. Cuando cayó el primer herido, otros manifestantes fueron a auxiliarlo, pero ya era tarde. El disparo le había llegado en el pecho. La gente enardecida entró y prendió fuego al menos a cinco coches y empezaron a caer otros muertos. Ellos vieron que sus seres queridos estaban siendo asesinados y otros no habían. Se escuchaban a muchas personas que decían ‘no aparecen sus seres queridos’. En principio se pensaba que habían ocultado los cuerpos de la gente. Y pues, no querían que se les devuelva el cadáver. Entonces la gente se enfureció” (PM). 

Víctor Borda, presidente de la Comisión Mixta de la Asamblea Legislativa que investigó los hechos, sostuvo: “Tenemos que los 10 fallecidos en Senkata son por impacto de arma de fuego; 10 en Sacaba también por arma de fuego; una persona en Betanzos (Potosí) y tres en Ovejuyo (La Paz), por arma de fuego, y tres en Montero (Santa Cruz) también por arma de fuego corta, pistola”. En este conflicto habría 833 heridos, 37 fallecidos incluido los casos de Montero (Santa Cruz), Betanzos (Potosí), Senkata (El Alto) y Sacaba (Cochabamba). 

El fiscal general de Estado, Juan Lanchipa, después de casi un año, denunció que las Fuerzas Armadas no han entregado el Plan de Operaciones de Senkata y Sacaba por considerarlo “secreto militar”. Para el diputado Borda: “se han colectado proyectiles que fueron sometidos a pericias y es necesario realizar la comparación con el armamento utilizado en esa jornada por las FFAA”; se habría accedido al plan de operaciones.

La Defensoría del Pueblo de Bolivia expuso otros datos mediante un Informe. Se observa que hubo acciones sistemáticas de someter a la fuerza a ciudadanos civiles desarmados. Y muestra imágenes inéditas que hacen parte de cómo ocurrieron los hechos. Esos datos dejan notar que hubo un hecho planificado y con intención de eliminar al adversario bajo un mismo acto o patrón.

 La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos emitió un pronunciamiento y habla de graves violaciones a los derechos humanos en estos hechos: “(E)ncontrados por OACNUDH donde ocurrieron los hechos, corroboran los relatos recogidos sobre el uso de armas de fuego por las fuerzas de seguridad. El Instituto de Investigaciones Forenses confirmó que la munición letal fue la causa de todas las muertes y varias de las lesiones en las protestas de Sacaba y Senkata”. Y Amnistía Internacional (2020) recomendó al Estado boliviano actuar dentro de los marcos de la Constitución y los convenios internacionales ante la impunidad.

Para agravar, la mayoría de los medios de comunicación difunden la noticia de que los alteños querían explosionar las instalaciones de YPFB. Hoy ese dato no es comprobable. Y, pues, estamos justo a un año de la masacre.

(*) Pablo Mamani R. es sociólogo

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Fascismo 2.0: Curso intensivo

Primera lección: no reconocer el resultado electoral desfavorable, inventando sospechas de fraude

/ 25 de noviembre de 2020 / 14:40

Es imposible predecir qué va a pasar en Estados Unidos durante las próximas semanas. Hay varias preguntas cruciales en el aire que por ahora no tienen respuesta. ¿Hubo o no fraude electoral? Si lo hubo, ¿fue suficiente para invertir los resultados? ¿Será la transición de Trump a Biden una transición de Trump a Trump? ¿O una transición de Trump a un acuerdo de compromiso en el Congreso como el que, tal y como aconteció tras las disputadas elecciones presidenciales de 1876, el candidato ganador asume la presidencia con la condición de aceptar el compromiso extraelectoral? ¿Habrá violencia en las calles sea cual sea la solución, ya que cualquiera de ellas margina a una parte importante y polarizada de la sociedad? Por ahora, todo esto son incógnitas.

No obstante, hay algunas certezas muy sombrías para el futuro de la democracia. Me concentro en una. Me refiero al curso intensivo de fascismo 2.0 que Donald Trump ha impartido a lo largo de estos cuatro años a los aspirantes a dictadores, a líderes autoritarios y fascistas. El curso tuvo su momento más álgido en la clase magistral que Trump comenzó a dar desde la Casa Blanca a las 2.30 de la madrugada (hora de Washington D. C.) el pasado 4 de noviembre. El tema general del curso es “cómo utilizar la democracia para destruirla”. Se divide en varios subtemas. En este texto me referiré brevemente a los principales. Las tres primeras lecciones se refieren a las elecciones y el resto, a la política y el gobierno. El objetivo general del curso es inculcar la idea de que la democracia solo sirve para llegar al poder. Una vez en el poder, ni la gobernación ni la rotación democrática son aceptables.

1. No reconocer resultados electorales desfavorables

El tema de la clase del día 4 fue cómo rechazar los resultados electorales cuando no nos convienen, cómo crear confusión en la mente de los ciudadanos, inventando sospechas de fraude que, independientemente de los hechos (que incluso podrían existir), para surtir efecto tienen que formularse de la manera más extrema y delirante. Ya en la campaña electoral de 2016 Trump había abordado este tema y la lección había sido seguida por sus alumnos predilectos (a quienes considera amigos personales), Rodrigo Duterte de Filipinas y Jair Bolsonaro de Brasil. Este último dijo en septiembre de 2018: “No acepto un resultado diferente de mi elección”. Sin embargo, muchos de los alumnos restantes estuvieron muy atentos esa madrugada. Entre otros, Recep Tayyip Erdogan, en Turquía y, en Egipto, Abdel Fattah al-Sisi, que Trump considera “mi dictador favorito”, así como Narendra Modi en la India. Otro alumno atento fue Yoweri Museveni, el presidente de Uganda, que está en el poder desde 1986 y tiene la intención de volver a presentar su candidatura el próximo año. En Europa, la clase fue numerosa e incluyó a Viktor Orbán, Matteo Salvini, Marine Le Pen, Santiago Abascal y André Ventura.

2. Transformar mayorías en minorías

Cada vez que las mayorías electorales no favorecen la causa fascistizante, es urgente convertirlas en minorías sociológicas. De esta manera, las elecciones pierden legitimidad y la democracia se convierte en una maniobra de los grandes intereses económicos y mediáticos. El alumno portugués, André Ventura, aprendió esta lección más rápido que cualquier otro.  En declaraciones concedidas al diario Expresso (7-11), declaró sobre la victoria de Biden: “Me temo, sin embargo, que haya ganado la voz de las minorías que prefieren vivir a costa del trabajo de los demás”.

3. Dobles criterios

Nada de lo que es desfavorable para la causa puede evaluarse con los mismos criterios que se aplican a lo que resulta favorable. Por ejemplo, si se sabe con gran probabilidad que la gran mayoría de los votos por correo son a favor de la causa fascistizante, éstos deben considerarse no solo legales, sino especialmente recomendables en tiempos de pandemia. De lo contrario, hay que insistir en que son un instrumento de fraude que priva a los votantes del momento único de proximidad física y social a la democracia. La prueba del supuesto fraude no importa, siempre que la sospecha sea lanzada de inmediato y con la invención de estrategias fraudulentas imaginarias.

4. Nunca hay que hablar ni gobernar para el país, sino siempre y solo para la base social

Esta lección es crucial porque es la que más directamente contribuye a socavar la legitimidad de la democracia. Si la lógica es promover una corriente de opinión antisistema, no tiene sentido gobernar para quienes, a pesar de tener quejas, aún no han renunciado a verlas atendidas por el sistema democrático. Idealmente, la base social debería ser al menos del 30% y cultivar su lealtad de manera inequívoca en el tiempo, tanto en la oposición como en el Gobierno. El contacto con la base debe ser directo y permanente. La base permanecerá unida y organizada en la medida en que deje de confiar en otra fuente de información. A partir de ahí, los hechos que desmienten al líder dejan de ser relevantes. A lo largo de cuatro años, Trump fue capaz de mantener su base, como Orbán en Hungría y Modi en la India.  Lo mismo puede decirse de Bolsonaro.

La autoestima de la base social es el único servicio político serio.  Los eslóganes que invocan la autoestima y la grandeza deben reciclarse. “Make America Great Again”fue utilizado antes por Ronald Reagan. Las consignas de las dictaduras también se pueden reciclar, sobre todo porque con el tiempo éstas se fueron legitimando. El reciclaje puede ser integral (“Brasil: ámalo o déjalo”) o modificarse (en lugar de “Angola es nuestra”, “Portugal es nuestro”).

5. La realidad no existe

El líder muestra control de los hechos principalmente (1) cuando detiene la realidad supuestamente adversa, o (2) cuando, al no poder detenerla, le quita todo su dramatismo. Trump mostró el camino: detiénese la pandemia si se deja de hablar de ella, y para dejar de ser grave, basta dejar de hacer pruebas intensivas. Tener miedo a la pandemia es un signo de debilidad. Trump quiso salir del hospital con la camiseta de Superman; según Bolsonaro, tener miedo a la pandemia es cosa “de maricas”. A su vez, la pandemia se devalúa comparándola con las pandemias que generó el sistema (desempleo, pérdida de soberanía, falta de acceso a los servicios de salud, etc.) o, en versión tropical, apelando a la fatalidad de la muerte (Bolsonaro: “algún día moriremos todos”).

Como para el fascismo la mentira es tan verdadera como la verdad, cuanto más dramático sea el contraste de la invención con la realidad, tanto mejor. Ejemplos de verdades “irrelevantes”: la administración Trump aumentó en lugar de reducir las desigualdades sociales; durante la pandemia, la riqueza de los multimillonarios aumentó en 637 mil millones; en los últimos meses, 40 millones de estadounidenses perdieron sus trabajos; 250.000 murieron con COVID-19, la tasa de mortalidad más alta del mundo; la hambruna en las familias se triplicó desde el año pasado y el aumento de niños desnutridos fue del 14%; se ha levantado la moratoria sobre los desalojos y millones pueden ser lanzados a la calle. Todo lo que no se puede negar es natural o humanamente incontrolable. El altísimo número de muertes en Brasil es obra del destino y lo mismo ocurre con los incendios en la Amazonía, ya que, por definición oficial, los incendios son incontrolables y nadie es responsable de ellos.

6. El resentimiento es el recurso político más preciado

Gobernar contra el sistema es imposible, dado que parte del propio sistema es el que financia el fascismo 2.0. Por eso, es fundamental ocultar las verdaderas razones del descontento social y hacer creer a las víctimas del sistema que los verdaderos agresores son otras víctimas. La base organizada quiere ideas simples y juegos de suma-cero, es decir, ecuaciones intuitivas entre quién gana y quién pierde. Por ejemplo, el aumento del desempleo se debe a la entrada de inmigrantes, aunque sea mínima y realmente irrelevante; hay que hacer creer al trabajador blanco empobrecido que su agresor es el trabajador negro o latino aún más empobrecido que él; la crisis de la educación y de los valores se debe a la astucia de los pobrecillos que, gracias a los “empresarios de los derechos humanos”, tienen más derechos, sean mujeres, homosexuales, gitanos, negros, indígenas. No faltan chivos expiatorios; solo es necesario saber cómo elegirlos. Ésta es la habilidad máxima del líder fascista.

La política del resentimiento requiere, además de chivos expiatorios, teorías de la conspiración, demonización de los oponentes, ataque sistemático a los medios de comunicación, a la ciencia y a todo el conocimiento que invoque una pericia especial, la incitación a la violencia y el odio para eliminar argumentos, la auto-glorificación del líder como único defensor confiable de las víctimas.

7. La política tradicional es el mejor aliado sin saberlo

Desde el momento en que la alternativa socialista desapareció del escenario político, la política perdió credibilidad como ejercicio de convicciones. Ese momento coincidió con el fortalecimiento del neoliberalismo como nueva versión del capitalismo. Esta versión, una de las más antisociales de la historia del capitalismo, provocó la destrucción o erosión de las políticas de protección social y de las clases medias donde existían, la creciente concentración de la riqueza y la aceleración de la crisis ecológica. Los va

lores liberales de la Revolución Francesa (libertad, igualdad, fraternidad) fueron perdiendo sentido para la gran mayoría de la población, que se considera abandonada, marginada, sea cual sea el partido en el poder. Con el descrédito de los valores liberales, perdieron sentido las ideologías democráticas asociadas a ellos, como la convivencia pacífica, el respeto a los adversarios políticos, la moderación y contradicción en la argumentación, la rotación del poder, el acomodo y la negociación. Estos valores e ideologías, que siempre han correspondido a la experiencia práctica de solo una pequeña porción de la población, son ahora basura histórica que hay que barrer. El vacío de los valores permite tanto el desprecio por la verdad como la imposición de valores alternativos, como la prioridad de la familia, la jerarquía de razas, el nacionalismo étnico-religioso, el mito de la edad de oro, aunque el pasado haya sido, en realidad, de plomo. Este es el caldo de cultivo para la cultura de la polarización.

8. Polarizar, polarizar siempre

El centrismo político murió y solo la radicalización compensa. En las circunstancias actuales, la polarización siempre refuerza a la derecha y a la extrema derecha. La polarización ya no es entre izquierda y derecha. Es entre el sistema (deep state) y las mayorías desheredadas, entre el 1% y el 99%. Esta polarización fue intentada en los últimos años por la izquierda institucional y extrainstitucional, pero alguna de ellas acabó sometiéndose servilmente a las instituciones. Cuando se rebeló, fue neutralizado. Esto no le puede pasar al fascismo 2.0 porque sencillamente, lejos de estar en contra del 1%, es financiado por él. La polarización contra el 1% es meramente retórica y pretende disfrazar la verdadera polarización, entre la democracia y el fascismo 2.0, para que el fascismo prevalezca democráticamente.

La vieja derecha piensa que domestica a la extrema derecha, pero, de hecho, sucederá lo contrario. Un ejemplo portugués: el partido de centro derecha, PSD (Partido Social Demócrata), está dispuesto a asociarse con el partido Chega, de extrema derecha, “si éste se modera”. Respuesta inmediata del líder de Chega: no es Chega el que se va a moderar, es el PSD el que se va a radicalizar. En este caso, el aprendiz del fascismo 2.0 es el mejor profeta de la época.

(*) Boaventura de Sousa Santos es doctor en Sociología, portugués (**)

(**) Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez

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Canciller Rogelio Mayta: Áñez se alineó al gobierno de Trump a cambio de nada

La nueva autoridad, en entrevista exclusiva, explica las pautas de la política exterior en el gobierno de Luis Arce Catacora, a diferencia de lo sucedido en el mandato transitorio de Jeanine Áñez.

Foto: José Lavayén

/ 22 de noviembre de 2020 / 08:33

Si hubo un rasgo que distinguió al gobierno transitorio de la presidenta Jeanine Áñez, ello fue el giro de 180 grados que dio la política exterior con respecto a la “diplomacia de los pueblos” ejercida por los gobiernos de Evo Morales. Para la exministra de Relaciones Exteriores de Áñez, Karen Longaric, buena parte de dicho giro (romper relaciones con Cuba y Venezuela; cerrar las embajadas en Irán y Nicaragua; dejar la ALBA, Unasur y la Celac) no fue otra cosa que “desideologizar” las relaciones exteriores. No, lo que más bien hubo fue un alineamiento tras el gobierno estadounidense de Donald Trump y, lo peor, a cambio de que Bolivia sea ninguneada, critica el recientemente nombrado canciller, Rogelio Mayta Mayta.

—En estos días, usted firmó un convenio de cooperación espacial con la Celac. Para el gobierno transitorio, la Celac no existía.

—En este tiempo es muy importante construir bloques regionales, en especial para un país como Bolivia, demográficamente pequeño, con una economía en desarrollo. Necesitamos unirnos, y en ese esfuerzo ha sido importante la iniciativa de Unasur, que fue duramente bombardeada, más que por un interés regional por posiciones ideológicas recalcitrantes, que no han pensado en la región y se han alineado a los intereses de alguna potencia extranjera. La Celac es parte de esas iniciativas,  un proceso en desarrollo y que debemos hacer esfuerzos por consolidarla. La firma de hace unos días trata de que Latinoamérica tenga cierta soberanía aeroespacial. Cada país tiene sus iniciativas por separado, tenemos que unirnos; los pocos recursos que poseemos en conjunto, en comparación con grandes potencias, tenemos que articularlos para sacar mejor provecho, en resguardo de nuestras propias soberanías. La Celac es muy importante inclusive en temas como la lucha contra el COVID-19, tiene iniciativas importantes, a las cuales a Bolivia le conviene adscribirse.

—¿Cuánto ha afectado a Bolivia este alejamiento de la Celac y otros organismos y países?

—Desde el 10 de noviembre de 2019, Bolivia ha enfrentado una situación complicada en la comunidad internacional; hubo gobiernos que no reconocían al gobierno de Áñez porque consideraban que no había una sucesión constitucional; nosotros hemos señalado que hubo un golpe de Estado, que se había roto la institucionalidad. El posicionamiento (internacional) del gobierno transitorio fue demasiado recalcitrante, en términos ideológicos; y terminó peleándose con varios países importantes en la región y enfriando las relaciones con otros importantes en el orden mundial. México tiene un peso específico en Latinoamérica y en el mundo, y el gobierno de la transición golpista tuvo un vocero [Jorge Quiroga] que vociferó contra su Presidente. Eso ha generado reacciones muy diplomáticas del Gobierno de México, pero de forma airada por parte de la población mexicana. Ellos no concebían cómo alguien insultaba a uno de los presidentes más populares del último tiempo en México. Igual pasó con Argentina, hubo impasses. El gobierno de Áñez se fue aislando solito. En escenarios como Naciones Unidas, la OEA y otros trataba de seguir alineamientos con la política de Trump, rompiendo alianzas que Bolivia había construido en años anteriores.

—En su Memoria Institucional, la excanciller Karen Longaric reivindica que su labor ha sido desideologizar la política exterior.

—El gobierno de Áñez en su política exterior ha tenido un alineamiento muy poco soberano con la política exterior del gobierno de Trump. Y Trump, como todos sabemos, ha sido un desastre, no solo para su país, sino en el terreno internacional. Realiza una ejecución extrajudicial, el asesinato del general Soleimani, de Irán; se sale de los tratados de freno del cambio climático; de los tratados sobre armas nucleares de mediano alcance, y luego de repente Trump trata de encerrarse en sí mismo, deshacerse de las relaciones internacionales y atizar una guerra comercial con China que hizo tambalear la economía global. Y el gobierno de Áñez alineado ahí, y además, para colmo de males, ninguneado. Bolivia no solamente que ha tenido una posición poco soberana, sino que en ese alineamiento con Trump fue ninguneada; y eso para los bolivianos que nos sentimos orgullosos de nuestra tierra ha sido indignante.

—¿O sea, no se consiguió algo a cambio?

— No. Ese alineamiento ha sido casi por nada. En la evaluación que hicimos, vimos que, por ejemplo, en comercio exterior, tratar de abrir mercados, en todo el tiempo del gobierno de Áñez, el resultado de ese trabajo ha sido cero. Pueden haber habido algunas conversaciones, pero el resultado es cero. No es, como señalan, que se ha desideologizado, ni mucho menos, sino inclusive se habían seguido algunas prácticas que no eran las más apropiadas; prefiero no entrar en detalles en relación a su política de contrataciones de funcionarios; lo único que puedo decir es que se ha reproducido males muy patentes en tiempos de los gobiernos neoliberales, donde se producían escándalos en ese ámbito.

—Estaba en tratativas la reposición de embajadores. ¿Avanzó algo en el gobierno transitorio, dada la cercanía…?

—No, contrariamente. Este periodo ha sido anodino. Llama la atención que ni siquiera en la relación con el gobierno de Trump, hacia quien uno podía advertir que existía un alineamiento, al extremo de que un confeso agente de la CIA era el asesor personal de Áñez, no hayan podido avanzar más. Se avanzó más en años anteriores. [Tras la mutua expulsión de embajadares] la relación entre Bolivia y Estados Unidos tuvo una tensión, durante un tiempo, pero se empezó a reconstruir, se negoció la posibilidad de tener un acuerdo marco que permita un relacionamiento entre nuestros Estados en base al respeto mutuo, de soberanía, pero ni siquiera ese acuerdo avanzó.

(Lea la entrevista completa en nuestra edición impresa de este domingo, en el suplemento Animal Político)

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