Internacionales

sábado 16 ene 2021 | Actualizado a 04:01

Macron, ‘consternado’ por video de policías golpeando a hombre negro en París

Las imágenes publicadas por la web Loopsider muestran los golpes que propinaron tres policías el sábado al productor musical Michel Zecler a la entrada de un estudio de música en París.

Efectivos de la policía parisina

/ 30 de noviembre de 2020 / 08:11

El presidente francés Emmanuel Macron está «muy consternado» por el video que muestra a policías propinando una paliza a un hombre negro en París, dijo este viernes su oficina, en reacción a este caso que sacude a su gobierno y reabre el debate sobre la violencia policial.

Macron se entrevistó el jueves con el ministro del Interior, Gérald Darmanin, a quien le pidió que tome medidas contra los policías en cuestión, según indicaron a la AFP fuentes gubernamentales.   Después de esta reunión, el ministro anunció la suspensión de los cuatro agentes involucrados en este caso de violencia policial.

Los policías fueron convocados este viernes por la Inspección General de la Policía Nacional (IGPN) y serán puestos bajo custodia para ser interrogados, indicó la fiscalía de París.

Datos

Las imágenes publicadas por la web Loopsider muestran los golpes que propinaron tres policías el sábado al productor musical Michel Zecler a la entrada de un estudio de música en París.

«Me llamaron varias veces negro de mierda mientras me golpeaban», denunció la víctima, que presentó una denuncia en la sede parisina de la IGPN.

Según el acta consultada por la AFP, los tres policías llamaron la atención a Zecler porque no llevaba mascarilla. «Cuando intentamos interceptarlo, nos forzó a entrar en el edificio», escriben.

En las imágenes de las cámaras de seguridad, se ve a los tres policías entrar en el estudio agarrando al hombre y después darle puñetazos, patadas y golpes con una porra.

Según se puede ver en las imágenes, el productor se resiste a que se lo lleven y después intenta protegerse el rostro y el cuerpo. La escena dura cinco minutos.

La policía trata después de forzar la puerta y lanzan al interior del estudio una granada lacrimógena.

Apunte

Este caso sale a la luz en pleno debate en Francia sobre el polémico proyecto de ley «seguridad global», que reprime la difusión de imágenes de policías durante sus intervenciones.

El texto, que fue adoptado el martes por la Asamblea Nacional y debe ser examinado por el Senado, ha generado una viva polémica en los últimos días.

El artículo más polémico del texto castiga con un año de cárcel y 45.000 euros (53.600 dólares) de multa la difusión de la «imagen de la cara o de cualquier otro elemento identificativo» de los miembros de las fuerzas del orden en acción, cuando «atenta» a su «integridad física o psicológica»  Mientras los sindicatos policiales, la derecha y la extrema derecha lo aprueban, la izquierda y los defensores de las libertades públicas ven en dicha ley una «ofensa desproporcionada» a la libertad de informar y una señal de la deriva autoritaria de la presidencia de Emmanuel Macron.

(27/11/2020)

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Estadounidenses en Ciudad de México: escapar de los confinamientos en otro país

Los hospitales están en un punto crítico de capacidad y los casos del coronavirus van en aumento, pero muchos extranjeros, especialmente estadounidenses, se están mudando a México.

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/ 4 de enero de 2021 / 09:12

Por Oscar Lopez 3 de enero de 2021

CIUDAD DE MÉXICO — Al principio, la vida en confinamiento estaba bien y compartía su tiempo entre trabajar desde casa, hacer ejercicio con su compañero de departamento y ver todo lo que hay en Netflix.

Pero, mientras la pandemia de coronavirus avanzaba sin cesar, Rob George comenzó a sentir que el confinamiento en su casa de West Hollywood era insoportable.

“Hubo semanas en las que simplemente no salía de mi casa, solo trabajaba todo el día y mi salud mental comenzó a afectarse”, dijo George, de 31 años, quien maneja las operaciones comerciales de una nueva empresa tecnológica.

Por eso, cuando un amigo mexicano le dijo que viajaría a Ciudad de México en noviembre, George decidió acompañarlo. Ahora, decidió convertir a la capital mexicana en su hogar, y forma parte de un número creciente de extranjeros, principalmente estadounidenses, que huyen de los confinamientos en sus países y se mudan a la capital de México, para un viaje breve o una estadía más larga.

Se sienten atraídos en parte por la posibilidad de regresar un poco de normalidad a sus vidas en un lugar donde las restricciones al coronavirus han sido más flexibles que en casa, incluso cuando los casos de la COVID-19 rompen récords. Algunos de ellos han decidido quedarse, al menos por un tiempo, y aprovechan la visa de turista de seis meses que se otorga a los estadounidenses a su llegada.

“No tengo ningún interés en regresar”, dijo George.

Sin embargo, aunque venir al país puede ser un alivio para muchos extranjeros, en particular para aquellos que huyen de un clima más frío, algunos mexicanos consideran que estas mudanzas son irresponsables en medio de una pandemia, especialmente cuando el virus desborda a Ciudad de México y sus hospitales. Otros dicen que el problema radica en las autoridades mexicanas, que esperaron demasiado tiempo para establecer medidas estrictas de confinamiento, lo que hace que sitios como Ciudad de México sean atractivos para los foráneos.

“Si fuera menos atractivo, la gente vendría menos”, dijo Xavier Tello, analista de políticas de salud de Ciudad de México. “Pero lo que estamos generando es un circulo vicioso en donde estamos recibiendo gente potencialmente infectante o infectada de otro lugar, y se sigue mezclando con la gente potencialmente infectante o infectada que tenemos en la Ciudad de México”.

Según las cifras oficiales, más de medio millón de estadounidenses llegaron a México en noviembre; de ellos, unos 50.000 entraron por el aeropuerto de Ciudad de México, menos de la mitad de los visitantes estadounidenses que visitaron el país en noviembre del año pasado, pero un aumento de los escasos 4000 de abril, cuando gran parte de México estaba cerrado. Desde entonces, las cifras han aumentado de manera constante: entre junio y agosto, los visitantes estadounidenses aumentaron más del doble.

La mayoría de los visitantes estadounidenses volaron a complejos turísticos de playa como Los Cabos y Cancún.

Una trabajadora de Ciudad de México dirigió el tráfico de peatones en el centro histórico para evitar el hacinamiento.
Una trabajadora de Ciudad de México dirigió el tráfico de peatones en el centro histórico para evitar el hacinamiento.Credit…Claudio Cruz/Agence France-Presse — Getty Images

No está claro cuántos están de visita y cuántos piensan quedarse, aunque sea de manera temporal. Algunos pueden ser mexicanos que tienen pasaportes estadounidenses y están visitando a sus familiares. Pero, al caminar por las calles de los barrios de moda de Ciudad de México por estos días, a veces puede parecer que el inglés se ha convertido en el idioma oficial.

“Mucha gente está viniendo y la visita para tratar de vivir aquí, o simplemente se han reubicado”, dijo Cara Araneta, una exneoyorquina que ha vivido de manera intermitente en Ciudad de México durante dos años, y regresó a la capital en junio.

Sin embargo, el aumento de personas extranjeras se produce cuando Ciudad de México entró en una fase crítica de la pandemia, los hospitales están tan llenos que muchas personas enfermas se quedan en casa mientras sus familiares batallan por comprarles oxígeno. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos aconsejaron a los estadounidenses que evitaran viajar a México.

El sistema de salud de la capital “ya está básicamente desbordado”, dijo Tello a través de un mensaje de WhatsApp. “Lo peor está por venir”.

A mediados de diciembre, las autoridades elevaron el sistema de alerta de Ciudad de México al nivel más alto, rojo, que requiere el cierre inmediato de todos los negocios excepto los esenciales. Pero el cierre se produjo semanas después de que las cifras se volvieran críticas, incluso según los propios números del gobierno, dejando que las tiendas se abarrotaran de compradores navideños y los restaurantes se llenaran de comensales.

Trabajadores de la salud transportan a un paciente enfermo con la COVID-19 en una cámara de aislamiento en Ciudad de México. Una segunda ola de infecciones del coronavirus ha afectado a los hospitales.
Trabajadores de la salud transportan a un paciente enfermo con la COVID-19 en una cámara de aislamiento en Ciudad de México. Una segunda ola de infecciones del coronavirus ha afectado a los hospitales.Credit…Marco Ugarte/Associated Press

Con sus calles arboladas y cafés pintorescos, la Roma y la Condesa, barrios exclusivos de la ciudad, atraen a expatriados que durante años han intentado escapar de los alquileres altísimos en Nueva York o Los Ángeles. Pero, con un número cada vez mayor de jóvenes que trabajan desde casa, la zona que es conocida como el eje de lo cool se ha vuelto aún más atractiva, aunque los residentes de Ciudad de México enfrentan una crisis de salud pública.

Como ocurre en gran parte del mundo, los más ricos suelen ser los menos afectados. En la Roma Norte, el contraste fue vívido: en una esquina, los mexicanos de clase trabajadora hacían fila durante horas para poder comprar tanques de oxígeno para los familiares enfermos de la COVID-19 que tenían en casa y, a cuadras de distancia, personas acomodadas hacían fila para comprar croissants.

Ciudad de México no es el único destino mexicano que experimenta un aumento de visitantes extranjeros, en particular estadounidenses, a quienes se les prohíbe viajar a muchos países por el auge de la pandemia en su país. Si bien algunas naciones latinoamericanas han cerrado sus fronteras por completo, México ha impuesto pocas restricciones y fue el tercer país más visitado en 2020, frente al séptimo lugar que ocupó el año pasado, según el gobierno mexicano que cita estadísticas preliminares de la Organización Mundial del Turismo.

Gran parte de estos viajes se han concentrado en los populares balnearios del país, donde las restricciones al coronavirus pueden ser aún más relajadas. Los Cabos recibió a casi 100.000 estadounidenses que llegaron en noviembre, mientras que Cancún tuvo 236.000 visitantes estadounidenses, solo un 18 por ciento menos que en 2019. La cercana ciudad turística de Tulum fue noticia por celebrar un festival de arte y música en noviembre donde cientos de personas bailaron sin mascarillas en el interior de cuevas subterráneas.

Turistas en una playa de Cancún en octubre
Turistas en una playa de Cancún en octubreCredit…Henry Romero/Reuters

Las autoridades en la capital han hecho un llamado a los residentes para que eviten fiestas y reuniones, e incluso antes del cierre más reciente, el gobierno había limitado la capacidad de comensales en los restaurantes y prohibió la venta de alcohol después de las 7:00 p. m. Sin embargo, esas medidas estaban muy lejos de las que se impusieron en ciudades estadounidenses como Los Ángeles, donde, a fines de noviembre, se prohibieron por completo las comidas al aire libre y todas las reuniones públicas.

“Incluso con las restricciones impuestas aquí, puedo salir y trabajar desde un café, manteniendo la distancia social, y siento que no estoy en pausa, lo que ha sido muy útil”, dijo George, quien vivía en Los Ángeles.

Como la mayoría de los extranjeros que llegan a México, George dijo que estaba consciente de los riesgos de viajar durante la pandemia, por lo que toma precauciones como usar mascarillas y lavarse las manos. Pero tener algo de libertad, así como la emoción de vivir en un país nuevo, hace que para muchos valga la pena el riesgo.

“Conozco personas que han vivido con miedo durante el último año, sin salir de sus casas y que perdieron sus trabajos”, dijo Alexander Vignogna, de 33 años, quien visitó Ciudad de México en octubre y planea mudarse a tiempo completo, con su pareja, en enero. “Pero en vez de hacer algo aventurero y genial como mi novia y yo, simplemente se quedaron en casa, deprimidos”.

Esas actitudes laissez faire de los forasteros han enfurecido a muchos residentes, tanto mexicanos como extranjeros.

“Los turistas (principalmente de Estados Unidos, al parecer) han llegado a México para escapar de las restricciones impuestas en sus estados de origen”, dijo Lauren Cocking, de 26 años, una bloguera británica que ha vivido en México durante unos cinco años, en un correo electrónico.

“Parece que ven a México como una especie de tierra de aventura y sin ley, donde pueden escapar de la necesidad de usar mascarillas o permanecer en casa”.

Otros dicen que la avalancha de extranjeros ofrece a la economía de Ciudad de México un impulso positivo.

Una calle desierta en el centro de Ciudad de México en diciembre, luego de que la jefa de gobierno de la ciudad anunciara nuevas restricciones para intentar detener la propagación del coronavirus.
Una calle desierta en el centro de Ciudad de México en diciembre, luego de que la jefa de gobierno de la ciudad anunciara nuevas restricciones para intentar detener la propagación del coronavirus.Credit…Hector Vivas/Getty Images

“Lo que más necesita México es gente para que suba la economía”, dijo William Velázquez Yañez, de 25 años, quien trabajaba como asistente de valet parking en un restaurante exclusivo en la Roma Norte antes de que se impusiera el último cierre.

Velázquez perdió su trabajo al comienzo de la pandemia y, aunque finalmente volvieron a llamarlo, le recortaron el salario y le quitaron el seguro médico. Con más gente cenando fuera, su jefe podría comenzar a pagarle más, dijo.

Pero disfrutar de los restaurantes llenos y otras actividades antes consideradas normales conlleva sus propios riesgos.

Nicole Jodoin se mudó a Ciudad de México desde Canadá después de conseguir un trabajo en julio. Su impulso de mudarse se debe en parte a que, con las fronteras canadienses cerradas, estaba alejada de su novio escocés. Las fronteras abiertas de México y las largas visas de turista para los europeos hicieron posible que volvieran a estar juntos.

Pero luego tanto ella como su pareja se enfermaron de la COVID-19. Habían tenido cuidado, dijo Jodoin, pero cenaron afuera varias veces y tomaron algunos Uber antes de enfermarse. La pareja se aisló y se recuperó, pero los síntomas de Jodoin han persistido.

Sin embargo, la mayoría de los extranjeros dicen que la vida es mejor en Ciudad de México que en casa, incluso con la pandemia. Araneta, la exneoyorquina, fue a visitar a su familia en San Diego en noviembre, pero encontró que Estados Unidos era un desafío.

“Se sentía más aislado”, dijo. “Mucha gente está por su cuenta”.

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‘The New York Times’ suma 587.000 suscriptores hasta marzo: su récord histórico

El diario cuenta con 5,84 millones de suscriptores, de los que cinco millones son abonados digitales.

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/ 16 de diciembre de 2020 / 13:52

The New York Times Company, la empresa propietaria del diario The New York Times, obtuvo un beneficio neto atribuido de 30 millones de euros en el primer trimestre de 2020, un incremento del 8,9% en comparación con el mismo periodo de 2019, después de ganar 587.000 suscriptores, el mayor incremento trimestral del número de abonados en la historia del diario.

Los ingresos de la compañía editora sumaron entre enero y marzo de este año 410 millones de euros, un 1% más que en el primer trimestre de 2019, con un crecimiento del 5,4% de los ingresos por suscriptores, hasta 285,4 millones de dólares (264 millones de euros), mientras que los ingresos publicitarios cayeron un 15,2%, hasta 106,1 millones de dólares (98 millones de euros).

No obstante, el incremento de los costes del 2,9%, hasta 416,3 millones de dólares (385 millones de euros), junto a la caída de los ingresos publicitarios, provocaron un descenso interanual del 21% del resultado operativo, que bajó en el primer trimestre hasta los 27,3 millones de dólares (25 millones de euros).

«En el primer trimestre sumamos 587.000 nuevos suscriptores digitales, el mayor número de incorporaciones netas de nuestra historia, a pesar de que permitimos a la audiencia acceder a la mayoría de nuestra cobertura del coronavirus al margen del modelo de pago. De los 587.000 nuevos suscriptores, 468.000 se abonaron a nuestros contenidos y 119.000 a otros productos digitales», explicó Mark Thompson, presidente y consejero delegado de The New York Times Company.

Caída de la publicidad

De este modo, al cierre del primer trimestre, la compañía contaba con un total de 5,84 millones de suscriptores, de los que 5 millones eran abonados digitales, lo que representa un incremento neto trimestral récord de 587.000 nuevos usuarios de pago y de 1,39 millones en comparación con los tres primeros meses de 2019.

De cara al segundo trimestre, The New York Times anticipa un crecimiento de los ingresos por suscripciones de entre el 5% y el 9%, con un crecimiento de los ingresos por abonados digitales por encima del 25%.

Por el contrario, la compañía prevé que los ingresos por publicidad caerán entre un 50% y un 55% respecto del segundo trimestre de 2019, con una caída de entre el 40% y el 45% de los ingresos publicitarios digitales, en gran medida como consecuencia del impacto de la pandemia.

«El modelo de negocio del The New York Times, con un creciente enfoque al crecimiento de las suscripciones digitales y menor dependencia de la publicidad, está muy bien posicionado para capear esta tormenta y prosperar en el mundo pospandemia», declaró Mark Thompson, detacando los históricos niveles de audiencia observados durante la pandemia, así como la presión sobre los ingresos publicitarios.

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Debemos darle un toque humano a la economía de la inteligencia artificial

Debemos darle un toque humano a la economía de la inteligencia artificial

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/ 15 de diciembre de 2020 / 16:00

Este es un artículo de Turning Points, una serie especial que ensaya sobre lo que los momentos críticos de este año podrían significar para el próximo.

Punto de inflexión: La pandemia del coronavirus inspiró una oleada de interacciones sin contacto y sin tacto, desde entregas de comida hasta servicios médicos, y provocó el remplazo de trabajadores humanos por computadoras y otro tipo de tecnología.

Desde hace años, les hemos ido dejando las tareas rutinarias a las tecnologías de automatización, robótica e inteligencia artificial. La pandemia de la COVID-19 aceleró esa tendencia, impulsada por tres necesidades: mayor productividad, menores costos y seguridad humana. En un giro repentino, el contacto humano ha dejado de ser recomendable, pero al mismo tiempo es más ansiado que nunca. Las empresas de entregas a domicilio, los plomeros e incluso algunos proveedores de equipo médico ahora alardean sobre su servicio “sin contacto”, pero todos disfrutamos cada oportunidad que se nos presenta para compartir una comida en vivo y en directo o una reunión en persona.

En los albores de una economía de inteligencia artificial, 2020 nos ha mostrado cuán importante es la conexión humana.EL TIMES: Una selección semanal de historias en español que no encontrarás en ningún otro sitio, con eñes y acentos.Sign Up

Cuando comenzaba mi carrera en inteligencia artificial en 1983, en mi solicitud para el programa de doctorado de la Universidad Carnegie Mellon describí esa disciplina como “la cuantificación del proceso mental humano, la explicación del comportamiento humano” y el “paso definitivo” para comprendernos a nosotros mismos.

En cierto sentido estaba equivocado, y en cierto sentido, en lo correcto. Los programas de inteligencia artificial pueden imitar, e incluso superar, al cerebro humano en la realización de muchas tareas. Pero si la inteligencia artificial nos permite de verdad comprendernos a nosotros mismos, será porque nos libera del pesado trabajo mecánico de las tareas rutinarias para que podamos concentrarnos en nuestra humanidad y en las conexiones compasivas de unos con otros.

Ya sabemos que muchos de los trabajos remplazados no se recuperarán, pues la inteligencia artificial puede realizarlos mucho mejor que las personas y casi sin ningún costo. Esta situación generará un tremendo valor económico, pero también causará un desplazamiento laboral sin precedentes. Como señalo en mi libro titulado A.I. Superpowers: China, Silicon Valley, and the New World Order, según mis cálculos, para 2033 la inteligencia artificial y la automatización serán capaces de realizar entre el 40 y el 50 por ciento de nuestros trabajos.

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Si queremos empezar a prepararnos desde ahora para los millones de trabajos desplazados y abocarnos a la capacitación para adquirir las habilidades nuevas que serán necesarias cuando la inteligencia artificial no solo sea una herramienta, sino también una compañera de trabajo, mi propuesta se resume en tres palabras con R: reaprender, recalibrar y renacer. Este enfoque debe formar parte de un colosal esfuerzo por cambiar nuestra manera de pensar sobre la vida y el trabajo para poder lidiar con el problema económico central de nuestros tiempos: la revolución de la inteligencia artificial.

Una mano robótica impulsada por inteligencia artificial, creada por la compañía de investigación OpenAI, aprendió a resolver un cubo de Rubik.
Una mano robótica impulsada por inteligencia artificial, creada por la compañía de investigación OpenAI, aprendió a resolver un cubo de Rubik.Credit…Matt Edge para The New York Times

Lo primero (y quizá lo más sencillo) será prevenir a las personas cuyos trabajos peligran y establecer programas para que reaprendan sus disciplinas con el uso de inteligencia artificial. La buena noticia es que hay muchas habilidades “humanas” que la inteligencia artificial no puede perfeccionar: la creatividad, la interacción social, el trabajo de cierta complejidad física o que requiere destreza y, por supuesto, el uso de las herramientas de inteligencia artificial que requieren operadores humanos.

Las escuelas vocacionales deben rediseñar sus programas de estudios y ofrecer más cursos relacionados con empleos sostenibles. Los gobiernos podrían encabezar estos esfuerzos y ofrecer incentivos y subvenciones para ese tipo de cursos, en vez de apoyar ciegamente medidas económicas generales como el salario básico universal. Las empresas también podrían ofrecer cursos, como el programa de Amazon designado Career Choice. Este programa paga hasta 12.000 dólares al año durante cuatro años para que los empleados que trabajan por hora en Amazon obtengan grados en ocupaciones de gran demanda como mecánica de aeronaves, diseño asistido por computadora y enfermería.

Con pandemia o sin ella, la importancia y el número de los trabajos centrados en servicios para los seres humanos, como la enfermería, aumentará a medida que también lo hagan la riqueza y la esperanza de vida. La Organización Mundial de la Salud predice que para 2030 nos faltarán alrededor de 18 millones de los trabajadores de la salud necesarios para lograr el Objetivo de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas de “vida saludable y bienestar para todas las personas”. Existe una necesidad apremiante de reevaluar este tipo de empleos vitales pero menospreciados que ofrecen servicios a los seres humanos, no solo en lo referente a la percepción que tenemos de ellos, sino también a los sueldos que perciben quienes los realizan. Estos empleos sentarán las bases para la nueva economía de la inteligencia artificial.

Como parte de la preparación de las personas para la transición final hacia una economía impulsada por la inteligencia artificial, también tendremos que recalibrar muchos de los empleos actuales. Al igual que hizo el software hace algunas décadas, la inteligencia artificial puede multiplicar el pensamiento creativo de los seres humanos gracias a la capacidad implacable de las computadoras para manejar enormes cantidades de datos, crear hipótesis correspondientes a distintas alternativas y optimizar resultados. No existirá una herramienta genérica única de inteligencia artificial, sino herramientas específicas hechas a la medida para cada profesión y aplicación. Podríamos tener un programa de generación de moléculas basado en inteligencia artificial para los investigadores de fármacos, un planeador publicitario con inteligencia artificial para los mercadólogos o un verificador de datos con inteligencia artificial para los periodistas.

Combinar la optimización de la inteligencia artificial y el toque humano nos permitirá transformar muchos empleos y crear muchos más. La inteligencia artificial realizará las tareas rutinarias junto con los seres humanos, quienes se encargarán de las tareas que requieren precisamente algo de humanidad. Por ejemplo, los futuros médicos todavía serán el principal punto de contacto de los pacientes, pero utilizarán herramientas de diagnóstico con inteligencia artificial para identificar el mejor tratamiento. Gracias a esta colaboración, el papel del médico se transformará en el de un prestador de cuidados compasivo, que tendrá más tiempo para dedicarse a sus pacientes.

Al igual que el internet móvil condujo a la creación de trabajos como el de conductor de Uber, la llegada de la inteligencia artificial creará empleos que todavía ni siquiera nos imaginamos. Algunos ejemplos actuales son los ingenieros en inteligencia artificial, los científicos de datos, los etiquetadores de datos y los mecánicos de robots. Debemos estar pendientes del surgimiento de este tipo de trabajos, darlos a conocer y ofrecer capacitación para cumplirlos.

Por último, al igual que las adineradas ciudades italianas y sus comerciantes financiaron el Renacimiento en ese país, nuestra esperanza debe ser que la inteligencia artificial inspire su propio renacimiento. Conforme les dejemos más responsabilidades y tareas a las máquinas en la nueva economía, la inteligencia artificial les inyectará flexibilidad a los patrones tradicionales de trabajo, lo que nos permitirá diseñar otra forma de equilibrio entre trabajo y vida personal y transformar tanto la rutina de los días laborales como las edades de retiro. Gracias a que este nuevo contrato social nos dará más libertad y tiempo, las personas podrán dar rienda suelta a sus pasiones, a su creatividad y a sus talentos, y esa exploración personal, a su vez, impulsará su carrera profesional como nunca antes.

Los pintores, escultores y fotógrafos podrán utilizar herramientas de inteligencia artificial para hacer composiciones, experimentar, enumerar y redefinir sus obras de arte. Los novelistas, periodistas y poetas emplearán nuevas tecnologías para desarrollar el arte de escribir en direcciones que nunca antes habían pensado. Los educadores, liberados del arduo trabajo de calificar y cumplir requisitos administrativos, por fin podrán canalizar su energía al diseño de sesiones que despierten la curiosidad, el pensamiento crítico y la creatividad. Los programas de inteligencia artificial pueden ayudar a enseñar hechos y cifras, y así los maestros podrán dedicar más tiempo a desarrollar la inteligencia emocional de los estudiantes.

Las tres “R” representan una misión sin igual para la humanidad. Las empresas necesitarán capacitar de nuevo a un enorme número de trabajadores desplazados. Los gobiernos deberán recaudar cantidades astronómicas de dinero y redistribuirlo para financiar esta transición. Las escuelas tendrán que darle un nuevo giro a la educación para producir egresados creativos, sociales y multidisciplinarios. Todo debe redefinirse: la ética de trabajo de la sociedad, los derechos de los ciudadanos, las responsabilidades de las empresas y el papel de los gobiernos.

En todas estas áreas, el papel de las tecnologías de inteligencia artificial es vital. Si lo hacemos bien, la inteligencia artificial nos liberará de tal forma que podamos explorar no solo nuestra creatividad y compasión recíproca, sino también nuestra humanidad.

Kai-Fu Lee es experto en ciencias de la computación, líder empresarial y autor de varios libros, además de ser presidente y director ejecutivo de la empresa de inversión en primeras fases Sinovation Ventures.

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